Un millón de caminos.

Mi singular manera de pensar me ha llevado infinitas veces a plantear
mi vida desde escenarios antónimos, ya he normalizado el hecho de
imaginarme vidas alternas si hubiese tomado decisiones distintas, si
hubiese buscado más oportunidades, o si hubiese dado continuidad a un
camino que al final no completé.

He alimentado aquella manera de pensar influenciándome por la teoría
de las cuerdas o el efecto mariposa, tal vez por eso mi película
favorita es Mr. Nobody; narra la historia de un sujeto que
irónicamente es olvidado por el ángel del olvido y luego despierta en
divergentes puntos de su vida desconcertado por no saber en cuál de
sus distintas realidades se encuentra, es fascinante, tiene similitud con la vida que yo hubiese soñado.

A menudo me desconcentro en medio de una conversación porque
intrínsecamente estoy coqueteando con aquellas ideas nihilistas y
cuestionando el millón de caminos que mi escasa existencia pudiese
tomar. Estar ensimismado en aquella latente discusión me lleva a
cuestionar, ¿qué hubiese sucedido en mis otros novecientos noventa y
nueve mil novecientos noventa y nueve posibiles caminos alternos?
Podría estar en un mejor o peor momento en este mismo espacio de 22
años llamado “vida”, pero haciéndome la misma pregunta acerca de qué
hubiese pasado. Ese círculo vicioso es la respuesta en cualquiera de
mis realidades, no importa la manera en que interprete mi vida, aquel
existencialismo que me condena me llevará a seguir jugando aquel
excitante pero deprimente “jenga” mental.

Al final, lo bonito de vivir es dejarse seducir por las cosas
sencillas; el olor del café, contemplar un buen paisaje, dormir
mientras llueve. Fuimos dotados de 5 sentidos que, en conjunto con
nuestra mente, todo el tiempo nos están regalando momentos
inolvidables, es mágico recordar momentos y transportarse a aquella
misma sensación, sintiendo el mismo aire, olfateando el mismo olor,
mirando todo desde el mismo ángulo, escuchando aquel sonido que has
guardado en tu memoria y saboreando por completo cada instante de
aquel momento. Con los días corriendo ante nuestros ojos adquirimos
madurez y nos damos cuenta que aunque aveces nuestra visión de la vida
esté sesgada a otra posibilidad, estamos arraigados a esta realidad,
la única que estamos viviendo y en la cuál cada segundo ha sido
realmente nuestro, y por el hecho de ser nuestro, este camino, entre un millón, lo vale todo.

Han Yorke.